ETA mata a un concejal de UPN y a un mando de la Ertzainza en el plazo de 10 horas.
El edil de Leitza Jose Javier Múgica resultó muerto al estallar la bomba lapa colocada en los bajos de su vehículo.
Información publicada en GARA el 15 de julio de 2001.
ATENTADO MORTAL EN LEITZA
Una bomba-lapa colocada en su furgoneta mata
al concejal de UPN José Javier Múgica
La explosión de una bomba-lapa colocada bajo su furgoneta provocó ayer la muerte del concejal de UPN en Leitza José Javier Múgica Astibia. El edil falleció tras arrancar su vehículo y producirse la deflagración del explosivo, que estaba compuesto por tres kilos de la dinamita robada en el polvorín bretón de Plévin. La explosión, que se produjo alrededor de las diez de la mañana, dejó calcinado el vehículo. Se trata del segundo concejal de UPN muerto en atentado tras el fallecimiento, hace tres años, de Tomás Caballero. El vicepresidente y ministro español de Interior, Mariano Rajoy, atribuyó la acción al «comando Donosti».GARA | LEITZA
Uno de los dos concejales con que cuenta UPN en el Ayuntamiento de Leitza, José Javier Múgica Astibia, perdió la vida en la mañana de ayer al explotar una bomba-lapa. La deflagración se produjo cuando Múgica encendió el motor de su furgoneta, una Volkswagen, pasadas las diez de la mañana de ayer. Acababa de abandonar su domicilio, en el número 30 de la calle Amazabal.
El impacto provocó el fallecimiento del edil en el acto. El vehículo quedó calcinado, la explosión provocó daños en otros coches aparcados en las inmediaciones, y el cuerpo del edil fue lanzado al exterior y quedó tendido en el asfalto durante casi tres horas, hasta que se ordenó el levantamiento del cadáver.
Según indicó posteriormente la Delegación del Gobierno en Nafarroa, la bomba-lapa estaba colocado bajo la furgoneta, entre el bastidor y la caja de cambios, y contenía unos tres kilos de explosivo, seguramente proveniente del robado por ETA en un polvorín de Bretaña.
El ministro del Interior, Mariano Rajoy, estimó que los datos existentes apuntan a que la acción puede ser obra del «comando Donosti». Mientras tanto, Miguel Sanz responsabilizó a vecinos de Leitza.
Rajoy destacó la circunstancia de que Múgica había pasado unos días de vacaciones y que había regresado a las 22.30 del viernes, por lo que expresó su convicción de que «hay inductores directos e informadores, que son personas que viven aquí, que sabían de sus costumbres y hasta de sus actividades más próximas», por lo que tildó la actitud de los supuestos informadores de «una perversión realmente insuperable».
En el primer momento acudió al lugar el alcalde de la localidad, Tomás Azpirotz, de Batasuna. También presenciaron el levantamiento del cadáver la esposa y los tres hijos del concejal de UPN fallecido.
El cuerpo de Múgica fue trasladado luego, por expreso deseo de la familia, hasta un tanatorio de Iruñea para el velatorio. Al parecer, sus allegados se negaron a que la capilla ardiente quedara instalada en el Ayuntamiento de Leitza, que preside Batasuna. A media tarde de hoy está previsto que se oficien los funerales, en los que se anuncia la presencia del arzobispo de Iruñea y Tutera, Fernando Sebastián, y después será incinerado.
Ataque del pasado verano
Las agencias informativas remarcaron que Múgica ya sufrió un ataque en la madrugada del 14 de agosto del pasado año. En aquella ocasión, la furgoneta Ford Transit de que disponía fue incendiada. Varias personas rompieron el cristal delantero y rociaron el interior con líquido inflamable antes de prenderle fuego finalmente.
En aquella ocasión, entrevistado por los periodistas, el edil fallecido ayer en Leitza indicó que no se planteaba la dimisión «en absoluto», y apostilló que «cada vez que me hacen algo de esto, me crezco». También había denunciado la aparición en las calles del pueblo de pintadas contra su persona, «llamándome fascista, asesino y todas esas cosas que nos dicen a los que somos un poco éticos, a los que estamos por la libertad y los derechos de la vida».
Múgica es el segundo edil de UPN, fusionado con el PP desde 1991, muerto en atentado tras el fallecimiento de Tomás Caballero, concejal en Iruñea, el 6 de mayo de 1998. Quince ediles de estas dos formaciones, el PSN y UCD, han fallecido de esta manera desde 1973.
Edil desde 1999, era miembro del Consejo Político de su partido
GARA | LEITZA
José Javier Múgica Astibia era uno de los dos concejales de la formación que preside Miguel Sanz en Leitza. Aparecía como uno de los representantes más notables del primer comité local de UPN en esta localidad, constituido hace sólo un mes y que cuenta, según los datos dados por el partido, con una treintena de miembros en una localidad con cerca de 3.000 habitantes censados. En las últimas elecciones, UPN obtuvo 410 votos en Leitza y perdió un concejal respecto a la pasada legislatura, en la que tuvo tres.
Nacido el 7 de abril de 1942, Múgica estaba casado con Reyes Zubeldia y tenía tres hijos: Daniel, de 27 años, Enrique, de 25, y Raquel, de 21.
En su trayectoria profesional, el concejal muerto en atentado regentaba una tienda de fotografía en Leitza, y compaginaba también esta labor con su tarea como conductor de autobuses de la empresa Mariezcurrena, por lo que era bastante conocido en el pueblo. Se encargaba de trasladar a escolares de la zona a sus centros educativos. Según declaró en su día, en ocasiones había sido insultado por algunos estudiantes por su militancia en UPN. Además, cantaba cada domingo en la iglesia de Leitza.
José Javier Múgica Astibia se afilió a UPN en febrero de 2000 y tras el último Congreso, celebrado hace cinco meses, había entrado a formar parte del Consejo Político de esta formación. Por lo que respecta a su faceta de concejal, la ejercía únicamente desde hace dos años. Era euskaldun, aunque en los actos municipales se expresaba habitualmente en castellano y denunciaba sentirse discriminado cuando los documentos municipales se le facilitaba únicamente en euskara. Por este motivo, abandonó el pleno celebrado hace unas semanas en el que el Ayuntamiento de Leitza aprobó la puesta en marcha del documento de nacionalidad vasca.
Al parecer, Múgica no contaba con escolta, pero tenía unas medidas de contravigilancia que desarrollaba la Guardia Civil con mucha asiduidad y regularidad, según informaron a Europa Press fuentes policiales.
Al parecer, el edil fallecido en la explosión de la bomba-lapa de ayer estaba integrado en un plan de contravigilancia que estaba siendo desarrollado por las patrullas del instituto armado de Leitza. Además de ello, subrayaron que había asistido a cursos de autoprotección.
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